Mensaje de Chandavila

En 1945, la Virgen María se apareció en el paraje de Chandavila, en La Codosera, a dos jóvenes sencillas. No vino con grandes discursos, sino con la ternura de una Madre que sufre por sus hijos. Su presencia fue serena, luminosa, profundamente compasiva.

En sus palabras resuena una llamada eterna:

  • A la oración sincera, especialmente el Rosario.
  • A la conversión del corazón por medio de la penitencia y la reconciliación.
  • A levantar un lugar de recogimiento, una casa de Dios, donde el alma encuentre paz y misericordia.
  • Perdón, Paz y amor a la Cruz.


Chandavila no es solo el recuerdo de unas apariciones. Es una llamada actual al silencio, a la fe viva y al encuentro con el Corazón de María, profundamente unido al de Cristo.

Aquí, en este rincón de Extremadura, la Virgen sigue esperando.